“El Alquimista”, Mi Tiempo en Sevilla y Mi Leyenda Personal.

Antes de llegar a mi universidad aquí en Amherst, Massachusetts por mi primer año, sabía que iba a estudiar en España por un semestre. Mismo antes que escogí mis clases o conocí a amigos, la única cosa que yo quería hacer era pasar cuatro meses en el sol de Andalucía mientras caía la nieve en Amherst. Durante la semana antes de mi vuelo, mientras que montaba mis emociones, yo leí el libro que ahora, once meses después, es, de lejos, mi libro favorito de siempre: “El Alquimista” de Paulo Coelho.

Para las personas que todavía no han leído “El Alquimista”, la cuenta es una historia de un joven pastor andaluz, Santiago, quien deja su rebaño de ovejas y empiece un viaje a Las Pirámides en un esfuerzo para encontrar un tesoro que apareció en sus sueños. Mientras que Santiago camina por Tánger y el desierto, Coelho nos habla de las leyendas personales, o las cosas que todos deseamos hacer. Coelho insiste que cuando luchamos por nuestra leyenda personal, tenemos una razón para vivir, y que todo el universo conspira para ayudarnos en realizar nuestros deseos y sueños. Al fin de la cuenta, cuando Santiago llega a Las Pirámides para reclamar su tesoro, él realiza que el tesoro no fue oro ni plata, pero en realidad fue el viaje, donde él aprendió tanto sobre el mundo, la tierra y, sobre todo, su alma.

Cuando acabé de leer “El Alquimista”, me di cuenta de que mi viaje a Sevilla cumplió mi propia leyenda personal. A pesar de la pandemia, todo el papeleo requerido, o las varias finanzas, nada me detuvo de realizar mi sueño de pasar el semestre en España, y cuando llegué en Sevilla por la primera vez, yo sabía que cumplí mi deseo. Durante mis cuatro meses en Sevilla, y después, los tres meses que pasé viajando por Europa, recibí varias señales que indicaron que tomé la decisión correcta. Y mismo así, hoy, ahora que he vuelto a los Estados Unidos y sigo viviendo mi vida cotidiana, todavía recibo estas señales. En esta entrada de mi blog, voy a hablar sobre las tres señales más grandes que percibí durante mi tiempo en Europa.

La primera señal que recibí fue el más importante; Me enamoré después de tres semanas con una chica que también estaba estudiando en Sevilla. Conocí a mi novia, Magnolia, debido a un amigo que me envió su información y número de teléfono. Desde el primer momento que la conocí, yo sabía que íbamos a enamorar. No fue coincidencia que estábamos en el mismo país, la misma ciudad, y el mismo barrio durante los mismos meses. Encima de eso, la distancia entre su casa y el mío solo fue diez minutos a pie. ¿Coincidencia? Creo que no. En verdad, creo que nuestro encuentro fue una acción de destino, algo que solo paso porque hemos decidido que queríamos realizar nuestras leyendas personales.

“Siempre existe en el mundo una persona que espera a otra, ya sea en el medio del desierto o en medio de una gran ciudad. Y cuando estas personas se cruzan y sus ojos se encuentran, todo el pasado y todo el futuro pierden completamente su importancia y sólo existe aquel momento.”

-Paulo Coelho, “El Alquimista”

Después de cuatro de los mejores meses con el amor de mi vida (y varias señales), mi tiempo en Sevilla llegó a su fin. Durante las últimas tres o cuatro semanas, Magnolia y yo pasamos nuestro tiempo en un café en nuestro barrio, Isolde, planeando un viaje de cuatro semanas por toda Europa. Mientras planeábamos donde queríamos ir, ciudades como París, Florencia o Venecia fueron los primeros lugares que decidimos que queríamos visitar. Como traté de pensar en otros sitios para ir, me vino a mi mente una ciudad en específica: Estrasburgo, Francia. Nunca he ido o escuchado mucho sobre Estrasburgo, pero cuando buscaba a lugares bonitos (y baratos), esta ciudad me llamó la atención. Y, al fin, hicimos el plan para pasar allí, durante el 24 a 26 de junio. Cuando llegué en la ciudad francesa, las casas del estilo tudor, las plantas y el ambiente muy encantador robó a mi corazón. Entre las dieciséis ciudades que hemos visto, Estrasburgo fue mi favorito.

Cuando estábamos en Estrasburgo, Magnolia y yo pasamos por un bar para tomar una copa antes de volver a nuestra AirBnB. Para nuestra sorpresa, encontramos un bar llamado “Tapas Café” menos de cinco minutos de donde estábamos. Cuando entramos, la primera cosa que me llamó la atención fue las fotografías de toreros, las bufandas de Real Madrid, y los carteles de bailadoras de flamenco. Más tarde, descubrí que el dueño era un hombre que nació en Sevilla y emigró a Estrasburgo unos años atrás. Por el resto de la noche, hablamos con nuestro nuevo amigo, unidos con nuestro amor por Andalucía y España. En ese momento, en una ciudad sin relación con Sevilla, aprendí que todo es parte de todo, y que mi leyenda personal fue lo que me metió en esta situación.

Las decisiones son solamente el comienzo de algo. Cuando alguien toma una decisión, se zambulle en una poderosa corriente que lleva a una persona hasta un lugar que jamás hubiera soñado en el momento de decidirse.”

-Paulo Coelho, “El Alquimista”

Al final, después del fin de nuestro viaje y siete meses fabulosos en Europa, Magnolia y yo regresamos a los Estados Unidos. Todavía estamos extremadamente enamorados, viviendo nuestras leyendas personales, pero ahora en otras maneras. Aunque no estamos en nuestra amada Sevilla o en Estrasburgo, seguimos recibiendo señales. Mismo otro día, fuimos a un museo en Boston, la Isabella Stewart Gardner Museum. Yo he ido varias veces en el pasado antes de conocer a Magnolia, pero esto fue su primera vez, entonces quería presentarla con mis obras favoritas. Irónicamente, cuando entramos, la primera obra que vimos fue una pintura de John Singer Sargent, llamado “El Jaleo”. Nunca he prestado mucha atención a esta pintura las últimas veces que fui al museo, pero esta vez, me di cuenta de que la figura en la pintura es una bailarina de flamenco, y que al lado de la obra, hay un azulejo de Sevilla, con el famoso “NODO” andaluz montado en la pared. A ver eso, me recordé que, aunque estamos más de cinco mil kilómetros de distancia de Sevilla, un pedacito de la ciudad siempre permanecerá en nuestros corazones.

“Cuando se ama, no es necesario entender todo lo que sucede allá afuera, porque todo sucede dentro de nosotros.”

-Paulo Coelho, “El Alquimista”

De vez en cuando, vuelvo y leo “El Alquimista”. En este momento, he leído el libro cuatro veces; La semana antes de ir a Sevilla, durante mi vuelo a España, mientras que estaba en Sevilla y en el avión de vuelta a los Estados Unidos. Cada vez que lo leo, aprendo algo nuevo sobre mi vida y el mundo, y recuerdo que mi decisión de estudiar en Sevilla fue la decisión correcta, y que todo el universo conspiró para ayudarme realizar mi leyenda personal, y por eso, estoy eternamente agradecido.

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